Del templopalacio salimos hacia Ginza, el barrio pijo de Tokyo. Paramos en el macdonalds a tomar un café y nos dimos un paseito de horas por el barrio..... hasta el palacio imperial. La verdad es que..... Ginza es omitible. Grandísima avenida llena de tiendas pijas ... y además cerradas porque a esas horas de la mañana NI los japoneses trabajan!
Luego llegas al palacio y te encuentras que no te puedes acercar a verlo porque claro allí vive el emperador así que.... puedes contemplar los jardines de alrededor y ver una esquinita del palacio...... no es que sea increíble pero es curioso encontrarte rodeado de edificios japoneses mientras estás en un parque con montones de gente haciendo deportes varios y arbolitos raros.
Vamos que la sensación es muy diferente a la de Central Park o Hyde Park.
Tras no poder ver el palacio imperial porque había señores armados en la puerta que nos miraban mal, optamos por ver Shinjuku dónde la multitud y la cantidad de salidas posibles que tiene el metro nos hicieron tener miedo. Fuimos a visitar el jardín Gyoen, dónde los árboles de hojas rojas parecían cobijar a toda la imserso posible de Tokyo! joer con los abuelos y las camaras con megaobjetivos que me llevan! DEDUCCIÓn- queremos jubilarnos en Japón porque por lo visto a parte de la pensión deben regalar cámaras con megaobjetivos.
el jardincito está bien, sobretodo porque era de los primeros que vimos y todo te parece nuevo y curioso pero la verdad es que no tiene casi nada. Luego nos acercamos al enorme Gobierno Metropolitano, edificio curioso de ver y con mirador gratuito en la planta 23456. Si no recuerdo mal el ascensor se coge en la primera planta pero cuando bajas te deja en la planta baja, además tienen señores de ascensor con guantes blancos como michael jackson y ellos le dan al botón, ellos te dicen cuando puedes bajarte, etc ejejje
Las vistas desde la planta esa altísima son bastante decepcionantes, pero allí descubrimos nuestro primer sello. Hay varios edificios, templos y estaciones de tren que tienen sellos (tampones) para que te lleves el recuerdo de allí, así que la lonely planet se ha convertido en un pasaporte!
Aún no hay rastro del Sr. Fuji.
Despúes de un paseo (de horas...) nos fuimos a Roppongi. Allí entramos en la Tokyo Midtown, centro comercial megapijo con decoración navideña y con un jardín plagado de luces! Gran descubrimiento aquel sitio porque pudimos comprobar que los lavabos de taza calentita, ruido para evitar que los vecinos oigan tus gases y chorrito de agua delantero y trasero con intensidad regulable son REALES!
También descubrimos allí que los pijos llevan a sus perros en una especie de carrito de bebé preparado para perros...... sin comentarios.
Paseando por Roppongi vimos los múltiples anuncios luminosos de karaokes y de adult places jejejje el 7th heaven captó mi atención jejejje Observamos el curioso edificio del nuevo centro de arte de Tokyo y visitamos el cementerio de Aoyama en cuya entrada se agolpaban millones de taxis. Los taxistas de aquí son otro mundo.
Lo mejor de todo son los forros de los asientos que están hechos de ganchillo de ese de los tapetes de las abuelas.
Como llevábamos pocas horas andando (...) decidimos acabar el día visitando el barrio electrónico (que posteriormente descubriríamos que se encontraba a 5 minutos andando del hotel) vimos lucecitas y nos decepcionamos con los precios de las cosas electrónicas en los BiC Camera y Yodobasi Camera. Excitación máxima por la cantidad de luces que hay por todas partes!!!
Tras varios intentos de pérdida llegamos sanos y salvos, ONSEN y a dormir.
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